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¿Por qué las familias educan en el hogar?
Muchos padres cristianos están comprometidos con la educación en el hogar. Su motivación básica es la convicción de que ésta es la voluntad de Dios para su familia. Se preocupan por el entrenamiento espiritual y formación de carácter como también por el bienestar social y académico de sus hijos.
Se han citado ventajas específicas como las siguientes:
Hay oportunidad de entrenamiento espiritual y presentación de una perspectiva bíblica de todas las materias académicas.
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia(Prov. 9:10).
La educación en el hogar aprovecha tiempos de calidad para entrenar e influir en los niños en todas las áreas en una forma integrada.
A cada niño se le da atención individual y se le suplen sus necesidades específicas.
Los padres pueden eliminar influencias destructivas tales como tentaciones diversas, falsas enseñanzas (incluyendo el humanismo secular y las influencias ocultistas del movimiento de la Nueva Era), y la presión negativa de grupo.
Los niños aprenden a respetar a sus padres como maestros.
La familia experimenta unidad, acercamiento y aprecio unos por otros al pasar más tiempo trabajando juntos.
Dentro del ambiente seguro de su propio hogar los niños adquieren confianza y la capacidad de pensar en forma independiente, al estar alejados de compañeros que los presionarían para conformarse.
Los niños tienen tiempo para explorar nuevas áreas de interés y para pensar.
Se mejora la comunicación entre grupos de distinta edad.
La instrucción personalizada ayuda a cada niño a realizar su máximo potencial educativo.
La flexibilidad de horarios permite adecuarse a los tiempos de trabajo y vacaciones del padre y provee tiempo para muchas actividades.
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